Competencias,
logros e indicadores
de
logros desde mi práctica docente.
Karen Camargo
Hace
poco estuve en una asesoría en la institución donde laboro en la cual se tratan
aspectos académicos y disciplinarios de los estudiantes, y un tema importante
en ésta fue la pereza mental con que llegan los niños a primero de primaria después
de haber trabajado todos los logros pedidos por la institución en los grados que incluye la edad preescolar.
Una
de las inquietudes manifestadas por la directora de escuela de preescolar,
quien a su vez recibió la asesoría de los profesores y el director del área,
fue que los niños en primero de primaria, si bien reconocían los números, se
les dificultaba realizar operaciones matemáticas básicas, tema que desde el grado prejardín se
trabaja desde el número 1 al 5. Es claro que para el desarrollo de estas
habilidades en los niños los docentes nos guiamos por un listado de logros que
debemos trabajar con ellos para arrojar a mediano y largo plazo competencias
analíticas.
Para
la ejecución de este plan de estudios los docentes insertamos en el aula, en la
medida de lo posible, situaciones reales, vivencias de los niños, sus padres y
personas que los rodean para la solución de problemas matemáticos simples
haciendo todo lo posible por dejar de lado la memorización de números, el orden
de los mismos y las respuestas dadas por las docentes evitando ser nosotras
misas las encargadas de hacer siempre las preguntas. En este punto, es
relevante aclarar que con esto se busca el desarrollo de una capacidad crítica
frente a la solución de problemas lo cual permite a su vez que el rol de la
docente en cuanto única persona capaz y única con licencia para hacer preguntas
queda en el pasado ya que se le abre paso a los niños para que sus inquietudes
surjan y puedan ser aclaradas en comunidad. Por esto se tiene claro que el aprendizaje
en el aula, si bien está guiado por la docente, se construye entre todos en la
medida de los posible pues el control disciplinario y el saber que la clase
debe cumplir con unos objetivos muchas veces intenta cortar el ala a momentos
de aprendizaje realmente valiosos para todos en el que por cuestiones de
tiempo, por ejemplo, no se alcanzan a responder todas las inquietudes o peor
aún, no se abre el espacio para escucharlas.
A lo
que quiero apuntar es a lo siguiente:
En
la institución educativa hay unos indicadores de logros específicos para cada
asignatura y está claro que como docentes buscamos formar seres competentes,
esto es, capaces de poner en práctica sus conocimientos y recrearse a partir de
su lenguaje y a su vez de actos comunicativos con el entorno. La pregunta que
me surge teniendo en cuenta el documento leído y mi experiencia es ¿si hay unos
lineamientos claros, una conciencia del docente y una aplicación práctica y
real de la teoría, por qué los niños aún no han logrado desarrollar ciertas
competencias como la descrita al inicio de este escrito?
Pienso
que para resolver esta pregunta es de suma importancia tener en cuenta que los
logros deben ser no sólo específicos en la medida en que se busca tener claro
qué habilidades y competencias se quieren desarrollar, sino también a quién se
le están pidiendo desarrollarlas, cómo el niño tiene la posibilidad de hacerlo
fuera del aula, qué posibilidades le brinda el hogar o las personas que cuidan
de el para alcanzar lo buscado en la institución.
Es por
todo lo descrito anteriormente, que los logros, indicadores de logros y
competencias pueden estar claros en un currículo, pueden estar claros para los
docentes y hasta para los niños cuando aprenden en el aula y pueden ser
llevados al proceso de aprendizaje por contexto, pero si en el hogar, en sus
clases extracurriculares, en el centro comercial o dondequiera que se movilicen
los niños no se les promueve el desarrollo de las mismas, se seguirán presentando
falencias en las que una competencia analítica nunca será desarrollada para la
posterior aplicación en sus vías académicas y laborales.