Reflexión 1 septiembre
Los estudiantes tendemos a
adquirir las dinámicas de los docentes como una rúbrica que a veces parece
difícil de cambiar en ellos; me refiero con esto a que hemos tenido una serie
de sesiones en las que hemos venido aprendiendo nuevos tópicos con el estilo de
enseñanza de la docente; sin embargo, durante esta sesión me divertí bastante
por la realización de una actividad en equipo en la que se ponía en común la
comprensión del último documento leído y la cual me dio otra alternativa de
enseñanza en el aula.
En la primera parte de la clase
tuve bastante claridad con respecto a las diferencias entre los métodos de
evaluación conductista y la
constructivista. Más que adquirir nuevos conocimientos reforcé lo aprendido
desde el comienzo del curso en cuanto que el primero se centra en los resultados,
mientras el segundo lo hace por procesos. Con esto no estoy queriendo decir que los conceptos no fueron
aprendidos en el curso, sino que, por el contrario, desde la primera sesión me
convencí de la evaluación por procesos como un método positivo en el aula, y
hasta ahora finalizando el mismo me siento aún más segura de esta apreciación.
Ahora, en la segunda parte de la
clase cuando realizamos el ejercicio en equipo me sentí muy motivada. En primer
lugar porque aunque no dejaba de lado el sentir un poco de susto por enfrentarme
a las preguntas elaboradas por mis compañeros, me sentía segura pues había hecho una lectura
consciente del documento. En segundo lugar, ver que estaba cómoda trabajando
con mis compañeros y que sentía plena confianza para dar mis aportes me dio aún
más ánimos de ser partícipe de la misma.
En resumen esta sesión fue
bastante productiva y me atrevo a decir que no sólo para mí sino para muchos de
mis compañeros pues la puesta en común
del documento nos dejó claros muchos conceptos tratados en el mismo.
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